José Bello Lasierra (Huesca, Aragón, 13 de mayo de 1904 - Madrid, 11 de enero de 2008). Conocido como Pepín Bello fue el último testigo vivo de los famosos amigos de la Residencia de Estudiantes de Madrid, entre los que se encontraban muchos miembros de la generación del 27 como Lorca, Dalí y Buñuel, de quienes fue un íntimo amigo y con los que mantuvo relación durante toda la vida de estos. Pepín Bello es conocido como «el fotógrafo de la generación del 27», por haber realizado la gran mayoría de las fotofrafías que se conservan de aquel momento, tanto durante el periodo en que convivieron en Madrid como de los encuentros que tuvieron lugar durante el final de la década de 1920 y el comienzo de la guerra civil en 1936. Hijo del ingeniero Severino Bello Poëysuan, se relacionó desde su infancia con Joaquín Costa, Ramón y Cajal y Francisco Giner de los Ríos, de quien su padre era muy amigo. Ingresó en la Residencia de Estudiantes a los once años. Estudió medicina y durante la República desempeñó diferentes cargos oficiales. Antes de la II República había desempeñado cargos de relevancia durante el desarrollo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, ciudad a la que llegó en 1927 y en la que permaneció hasta 1936. En Sevilla conoció y llegó a ser muy amigo de Ignacio Sánchez Mejías, el mítico torero de la generación del 27, y también en esta ciudad fue unos de los organizadores del homenaje a Góngora en el Ateneo. Durante la Guerra civil española subsistió en Madrid, y tras ella fue consejero de la Hidroeléctrica de Huesca. Tuvo diferentes negocios no muy afortunados: una fabrica de peletería en Burgos y luego un negocio de moto-cine en Madrid, con Antonio Garrigues Díaz-Cañabate, que también fracasó. Después se jubiló. Le concedieron la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes en 2004. Murió el 11 de enero de 2008 a los 103 años.
Manuel Altolaguirre (1905-1959) fue un poeta destacado de la generación del 27 y uno de los mejores impresores y editores de poesía con que ha contado España a lo largo de este siglo. En su ciudad natal, Málaga, junto a Hinojosa y Prados, fue uno de los artífices de Ambos y en 1928 fundó, también con Prados e Hinojosa, Litoral, una de las principales plataformas de la poesía de su generación junto con la Imprenta Sur, de la que fue socio. Sus primeros libros, Las islas invitadas y otros poemas (1926) y Ejemplo (1927), se inscriben en el horizonte común de su generación: vanguardia, Juan Ramón, popularismo. Su producción poética de los años 3 consta de tres plaquettes: "Un día", Amor" y "Un verso para una amiga", del libro Soledades, y de otra entre breve, La Lenta Libertad.
Concha Méndez (1898-1986) escribió su primer libro, Inquietudes, en 1926. En él se condensan las coordenadas literarias de su generación. Posteriormente publicó Surtidor, Canciones de mar y tierra, Vida a vida y Niño y sombras, así como obras teatrales, entre otras, El personaje presentido, El ángel cartero o El carbón y la rosa. Como fruto de la colaboración entre Concha Méndez y Manuel Altolaguirre-tras su matrimonio en 1932- vieron la luz la revista Héroe y los libros de la editorial La Tentativa Poética. Becados por la Junta para Ampliación de Estudios, Altolaguirre y Concha Méndez residieron en Londres entre 1933 y 1935. Allí lanzaron la revista bilingüe 1616 y continuaron su labor como impresores de Caballo Verde para la Poesía y de algunos libros de las Ediciones Árbol.
Al finalizar la guerra civil vivieron en Cuba, llevando a cabo una intensa labor editorial, y en México, donde Manuel Altolaguirre se dedicó también a actividades relacionadas con la cinematografía, produciendo películas de Buñuel y Eduardo Ugarte, entre otros.
El Archivo que también aporta la valiosa documetnación de Luis Cernuda y otros literatos, contiene aproximadamente 4.800 documentos, entre los que hay numerosa correspondencia con autores de la generación del 27, como Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Jorge Guillén y Pedro Salinas entre otros, un volumen muy significativo de recortes de prensa sobre la obra literaria y la actividad impresora, tanto de Manuel Altolaguirre como de Concha Méndez, así como del exilio español en México.
Manuel Altolaguirre (1905-1959) fue un poeta destacado de la generación del 27 y uno de los mejores impresores y editores de poesía con que ha contado España a lo largo de este siglo. En su ciudad natal, Málaga, junto a Hinojosa y Prados, fue uno de los artífices de Ambos y en 1928 fundó, también con Prados e Hinojosa, Litoral, una de las principales plataformas de la poesía de su generación junto con la Imprenta Sur, de la que fue socio. Sus primeros libros, Las islas invitadas y otros poemas (1926) y Ejemplo (1927), se inscriben en el horizonte común de su generación: vanguardia, Juan Ramón, popularismo. Su producción poética de los años 3 consta de tres plaquettes: "Un día", Amor" y "Un verso para una amiga", del libro Soledades, y de otra entre breve, La Lenta Libertad.
Concha Méndez (1898-1986) escribió su primer libro, Inquietudes, en 1926. En él se condensan las coordenadas literarias de su generación. Posteriormente publicó Surtidor, Canciones de mar y tierra, Vida a vida y Niño y sombras, así como obras teatrales, entre otras, El personaje presentido, El ángel cartero o El carbón y la rosa. Como fruto de la colaboración entre Concha Méndez y Manuel Altolaguirre-tras su matrimonio en 1932- vieron la luz la revista Héroe y los libros de la editorial La Tentativa Poética. Becados por la Junta para Ampliación de Estudios, Altolaguirre y Concha Méndez residieron en Londres entre 1933 y 1935. Allí lanzaron la revista bilingüe 1616 y continuaron su labor como impresores de Caballo Verde para la Poesía y de algunos libros de las Ediciones Árbol.
Al finalizar la guerra civil vivieron en Cuba, llevando a cabo una intensa labor editorial, y en México, donde Manuel Altolaguirre se dedicó también a actividades relacionadas con la cinematografía, produciendo películas de Buñuel y Eduardo Ugarte, entre otros.
El Archivo que también aporta la valiosa documetnación de Luis Cernuda y otros literatos, contiene aproximadamente 4.800 documentos, entre los que hay numerosa correspondencia con autores de la generación del 27, como Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Jorge Guillén y Pedro Salinas entre otros, un volumen muy significativo de recortes de prensa sobre la obra literaria y la actividad impresora, tanto de Manuel Altolaguirre como de Concha Méndez, así como del exilio español en México.